agosto 11, 2022

Rasgos Que La Mayoría De Los Asesinos En Serie Tienen En Común.

A juzgar por la cantidad de documentales y podcast disponibles, es seguro afirmar que el comportamiento criminal obsesiona, en particular, los asesinos seriales logran capturar la atención de los morbosamente curiosos.

Echemos un vistazo a los rasgos que la mayoría de los asesinos en serie tienen en común. La mayoría de los asesinos seriales sufren algún tipo de trastorno de la personalidad, generalmente psicopatía o personalidad antisocial. La diferencia entre estos es la naturaleza de la crianza.

Un psicópata tiene un control de impulsos y centros emocionales subdesarrollados desde el nacimiento. Por el contrario, las personalidades antisociales se aprenden y se desarrollan durante una infancia traumática.

Pero ninguno de estos trastornos equivale a la locura, por lo cual el argumento de no culpable por razones de locura rara vez funciona para un asesino serial. A quienes se les califican como criminalmente locos no son capaces de discernir el bien del mal. No obstante, los asesinos seriales saben muy bien cuán malvadas son sus acciones.

asesinos seriales

Simplemente no les importa. En su libro Real Life Monsters, el investigador criminal Stephen J. Jean Angelo llama al comportamiento tranquilo y decidido de un asesino en serie: agresión depredadora. Comparándolo con el comportamiento agresivo de los carnívoros, los animales depredadores matan para satisfacer una necesidad. No hay rabia detrás de la acción.

En otras palabras, mientras que otros asesinos pueden matar porque son provocados, un asesino en serie mata porque realmente cree que lo necesita.

Una persona que tiene una personalidad depredadora agresiva cree que otros son inferiores, lo que le facilita la justificación de herir o atacar. Los asesinos en serie no tienen una empatía humana normal, pero son muy buenos fingiendo que la tienen. Por lo tanto, depende de nosotros aprender a reconocer la empatía falsa cuando la vemos.

En pocas palabras. Si tu instinto te dice que alguien está fingiendo al demostrar empatía, amor o preocupación, tu instinto probablemente esté en lo correcto. Escucha tu instinto. Es mejor prevenir que lamentar.

La mayoría de nosotros vivimos creyendo que la persona sentada a nuestro lado no podría ser un asesino en serie. Ese tipo de cosas sólo pasan en las películas. Pensamos que sabríamos detectar si uno de nuestros familiares es en realidad un monstruo encubierto. Sin embargo, la aterradora verdad es que los asesinos seriales son increíblemente hábiles para cambiar percepciones y controlar a quienes los rodean.

Se aprovechan de las inseguridades y manipulan a sus seres queridos para que nunca sospechen de ellos. Es por eso que las familias y amigos de los asesinos en serie siempre quedan impactadas al descubrir que la persona que creían conocer es la encarnación del mal.

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Según Psicología Today, el padre de Jeffrey Dahmer simplemente aceptaba sin cuestionar las mentiras de su hijo, porque era más fácil para él creerle que reconocer que su muchacho era un monstruo. Pero incluso quienes aún no estamos involucrados emocionalmente en una relación con una persona peligrosa, podemos ser manipulados en términos generales.

Si alguien parece intentar convencerte o distraerte de sus defectos con halagos, cumplidos o regalos, definitivamente debes estar alerta. El abuso durante la infancia no es un camino directo para volverse un asesino serial, pero es un factor común entre ellos. Un estudio de la Universidad de Radford analizó las experiencias infantiles de 50 asesinos en serie y descubrió que el sesenta y ocho por ciento de ellos experimentó algún tipo de maltrato, ya fuese físico, sexual, psicológico o abandono.

Otro estudio concluyó que el 100 por ciento de los asesinos seriales estudiados sufrió algún tipo de trauma de pequeño. David Houser de The Childhood Trauma Recovery dice que el abuso psicológico tiene una fuerte correlación con el comportamiento futuro.

Los niños que son avergonzados, humillados o castigados desproporcionadamente pueden desarrollar propensión a la crueldad. Como resultado, el abandono también es un factor, ya que cuando los niños no sienten empatía por parte de un padre o cuidador, a veces no desarrollan la capacidad de empatizar.

Las personas que sienten que sus vidas están fuera de control a menudo buscan situaciones más pequeñas y manejables sobre las que pueden tener control total. Si esa persona no tiene empatía, la necesidad de control puede involucrar a otros. El abuso infantil no es el único factor que puede llevar a desarrollar esa necesidad de control. Los niños que provienen de hogares inestables se mudan con frecuencia o pasan por orfanatos. Pueden sentir que no tienen control sobre sus vidas y por lo tanto, no tienen tiempo para desarrollar relaciones duraderas.

Estos niños no sólo desarrollan problemas de control, sino que también crecen con deficiencias en la empatía. Combina esta falta de empatía con una necesidad patológica de controlar a los demás y obtendrás una combinación mortal. Los asesinos seriales casi siempre carecen de remordimiento. Eso no sorprende, ya que la capacidad de repetir un crimen brutal depende de no sentirte mal por el acto atroz que cometiste.

Sin embargo, la falta de remordimiento no es necesariamente única de los psicópatas y sociópatas. Las personas con una estructura psicológica común también pueden matar sin remordimientos, siempre que puedan compartimentar y deshumanizar a quienes mataron.

Pero la mayoría de las veces la falta de remordimiento está relacionada con la falta de empatía de un asesino. Si no puedes empatizar con quien tiene miedo o dolor, probablemente no sentirás remordimiento por terminar con la vida de esa persona. Según Psicología Today, el tipo más común de asesino serial es el que disfruta de la dinámica de poder y control. John Wayne Gacy, Ted Bundy y el asesino  Dennis Rader entran en esta categoría.

Se puede decir que estos asesinos tienen un complejo de Dios. Matan lentamente porque la capacidad de decidir cómo y cuándo morirán sus víctimas los hace sentirse poderosos. La mayoría de los asesinos que agreden sexualmente no están motivados por la lujuria. Buscan la sensación de poder que obtienen del acto.

Una de las técnicas favoritas del FBI para entrevistar a asesinos seriales es la adulación. Los asesinos psicopáticos en particular, tienen un sentido magistral de sus acciones, por lo que los investigadores usan elogios para hacerlos hablar.

Según los especialistas, los asesinos en serie psicópatas no responden a motivaciones altruistas, lo que significa que tratar de hacerlo sentir culpa o empatía es perder el tiempo. En cambio, los entrevistadores pueden elogiarlos por su inteligencia o por su habilidad para burlar a la policía.

El psicólogo forense Stephen A. Diamond llama a esta cualidad narcicismo psicopático y lo compara con un niño inmaduro, egoísta, egocéntrico y furioso dentro de un poderoso cuerpo adulto. Los niños son intrínsecamente narcisistas y se les enseña las reglas del comportamiento social, pero cuando crecen físicamente, pero permanecen en un estado de inmadurez, pueden convertirse en personas peligrosas.

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